Tus hijos no son tus confidentes

Tristemente, la palabra divorcio es cada vez más normal en la sociedad, y aunque, muchos no estén de acuerdo conmigo, muchas veces es la mejor opción para la pareja y para los hijos.

Muchas personas, dicen que los niños sufrirán mucho por un divorcio; sin embargo, eso no es la realidad. El Niño sufre más viviendo en una familia llena de gritos e insultos, y también cuando se da un mal divorcio entre los padres.

Muchos padres o madres resentidos, por su separación, tratan de ganarse a los hijos con regalos y les cuentan cosas malas de su mamá o papá. Pero te has preguntado, ¿qué sienten ellos y qué ejemplo les das con eso? Lejos de alejarlos del cariño hacía sus padres, existen estudios que el que habla mal, es el que pierde la confianza de los hijos y no viceversa. Al mismo tiempo, tus hijos crecerán resentidos, desconfiados, inseguros, con envidia, escépticos, temerosos, egoístas hacia su mundo, porque el no poder confiar en los argumentos de las personas que más aman en el mundo, que son sus padres, genera todos estos rasgos de carácter. Acuérdate, que tus hijos no son tus amigos, ni tus confidentes.

Si quieres hablar y desahogarte, búscate un terapeuta, amigo, sacerdote o lo que quieras, pero nunca a tus hijos.

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