No somos iguales

En las mujeres el hipocampo es más grande, lo cual hace que tengamos memoria y retención. (nunca insultes a una mujer, ella siempre lo recordará). Por otro lado, los hombres tienen el cortex parietal más grande, que lo hace muy rápido para actuar cuando lo atacan o en una situación de peligro. (Es más difícil ver un hombre gritando como loco en medio de un temblor). Asimismo, encara los retos de forma diferente.
En las mujeres es innata la comunicación con el lenguaje, los detalles y la empatía con los demás, mientras los hombres no mucho. 

Eso no significa que no sientan emociones y pueden hablar de ellas, pero la mayor parte del tiempo, no les gusta hacerlo. 

Las mujeres se reúnen con sus amigas para contarles TODO.

Y cuando digo todo hombres, ¡es todo! Y los hombres también se cuentan sus problemas, y lloran y se emocionan, pero sin llegar a la exageración (son sus palabras).
Estas diferencias, no importarían si todos viviéramos en el grupo de Tobby y Lulú, pero eso no pasa, y si no comprendemos esas diferencias, se complican, sobre todo en las relaciones de pareja.
Las mujeres buscan contar todo a su pareja, arreglar los conflictos con mil detalles y conceptos para que se pueda entender, todo lo que siente (que no es poco), y los hombres, buscan la solución, pero si no hay, pues para qué discutir. Y todo se empieza a complicar, pero siempre la solución es que podamos entender que aunque la democracia y los derechos humanos universales nos digan que somos iguales, no lo somos, y que por género, nuestro cerebro funciona completamente distinto.

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