¿Le temes a la oscuridad?

Cuando eres niño te asusta la oscuridad por miedo a los monstruos, cuando creces los monsruos son otros; dudas, soledad, arrepentimiento y aunque eres adulto y más sabio, aún le temes a la oscuridad.

Y cuando algo te da miedo, no lo enfrentas, al contrario, lo evitas. La mala noticia, que no por cerrar los ojos, tus monstruos se irán, se quedarán y mientras más tiempo pases sin enfrentarlos, más se impregnarán hasta llegar a ser parte de ti.

Pero una vez que enfrentamos nuestros miedos y demonios y buscamos ayuda, te das cuenta que no estás solo en la oscuridad.

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