La Verdad Duele

¿Cuántas veces hemos escuchado, que uno se cree sus propias mentiras? 

Y es que mentir, en algunas ocasiones se vuelve una necesidad para hacer nuestras vidas más cómodas, y de esta forma no hacemos cambios, no sufrimos, y vivimos como si todo fuera una vida rosa. 

Por otro lado, la mentira, muchas veces la convertimos en un mecanismo de defensa para negar nuestra realidad.

Aquí no estamos hablando, de la parte moral de la mentira, en donde es pecado o es malo mentir, en realidad, no importa si mientes a los demás. 

El verdadero problema es mentirte a ti mismo, y llegar a perder la noción de la realidad. 

La mala noticia, es que, no importa cuánto neguemos la verdad, las mentiras siempre salen en algún momento, nos guste o no. Y muchas veces dura mucho la mentira, pero ésta misma no te deja crecer como persona. 
La verdad duele y por eso mentimos y nos mentimos, ya que te abre los ojos ante lo que no quieres ver. Porque no quieres hacer nada al respecto, y es que hay una diferencia entre ver y hacer, no importa si tu decisión es quedarte donde estás.

Lo importante es que no caigas en tus propias mentiras, porque sino, corres el riesgo de que a la larga, no sepas ni quién eres tú mismo.

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